
Si puedes responder SÍ a una o más de estas preguntas, es posible que tengas una pérdida auditiva:
1. ¿Piensa que las personas de su entorno murmuran o hablan muy bajo?
2. ¿Le resulta difícil mantener conversaciones en restaurantes o lugares con mucha gente?
3. ¿Tiene que subir el volumen de la televisión, de la radio o del teléfono?
4. ¿Se quejan sus amigos y familiares de que tienen que repetir todo lo que le dicen?
5. ¿Tiene que mirar a la gente a la cara para entender lo que le dicen?
6. ¿Han desaparecido algunos sonidos cotidianos como el piar de los pájaros, los pasos o el tictac del reloj?